La participación del profesor, poeta y narrador campesino, Oscar Montecino, mostrando la picardía de la narrativa popular.

La periodista, poeta y narradora Elizabeth Acuña Anfosi, dando realce al evento como presentadora del libro, entusiasmando e incentivando al público con una especie de “prologo” oral exquisito y de primera, resaltando las cualidades de “Deuda Saldada” y las virtudes de Germán como autor.
Hoy después de una semana de este excelente evento, después de haber leído, palpar su contenido y deleitarme, puedo decir que Elizabeth, no se quedó corta ni exagero sobre el contenido de la novela.
Por último quiero opinar que “Deuda Saldada” me gustó más que “Las Historia de Chessman” y “Jaque a la Razón”, aunque estos dos últimos libros me entretuvieron, el estilo usado en “Deuda Saldada” me atrapó. El autor entra en un conflicto político (excesos de todo tipo) del año 1973, sin hacer política, usando el tino y el tacto, dándole a la historia misterio policiaco que induce al lector a seguir con la lectura sin detenerse, transformándose en una especie de “banquete literario inevitable”
Es entretenido, léanlo, no dejen de hacerlo.
La periodista, poeta y narradora Elizabeth Acuña Anfosi, dando realce al evento como presentadora del libro, entusiasmando e incentivando al público con una especie de “prologo” oral exquisito y de primera, resaltando las cualidades de “Deuda Saldada” y las virtudes de Germán como autor.
Hoy después de una semana de este excelente evento, después de haber leído, palpar su contenido y deleitarme, puedo decir que Elizabeth, no se quedó corta ni exagero sobre el contenido de la novela.
Por último quiero opinar que “Deuda Saldada” me gustó más que “Las Historia de Chessman” y “Jaque a la Razón”, aunque estos dos últimos libros me entretuvieron, el estilo usado en “Deuda Saldada” me atrapó. El autor entra en un conflicto político (excesos de todo tipo) del año 1973, sin hacer política, usando el tino y el tacto, dándole a la historia misterio policiaco que induce al lector a seguir con la lectura sin detenerse, transformándose en una especie de “banquete literario inevitable”
Es entretenido, léanlo, no dejen de hacerlo.